Me gusta jugar al experimento. Crees que me estás observando cuando en realidad yo te observo. Me oculto en lo más cotidiano, en lo más común pero no te das cuenta. Vas por ahí simplemente existiendo y realizando todas tus tareas monótonas y obligatorias mientras te asedia el tedio y la desesperación.
Yo te observo, y me anima mucho hacerlo. Pareciera que siempre sabré tu siguiente movimiento pero a veces me sorprendes. Me oculto entre arbustos de papel y sonrío a tus espaldas. Sigues existiendo, simplemente existiendo, y ya me parece demasiado.
Constantemente me pregunto que pasa por tu cabeza preocupada. Pareces enojada con el mundo, incluso parezco irritarte yo. Me cuestiono si quieres que me vaya, o si sigues pensando que todo lo que hago es porque tú lo has querido así.
¿Sigues pensando que eres un dios mientras yo te observo sin que lo notes?
