Soy quien soy
y no tengo nada que probarle a nadie.
No debería importarme
el ruido del mundo,
ni las manos que apuntan,
ni las voces que nunca entienden.
Porque soy quien soy
y eso no va a cambiar jamás.
Permanezco inamovible,
serena como un bloque de luz,
estática y perfecta.
