Nunca me había sentido así.
Al menos mis emociones intensas no se habían salido de control de esa manera.
Tuve que intentar odiarte para no pensar en ti porque me hacías daño.
No sé qué extraña cosa pasaba cuando estábamos cerca, que mi corazón se aceleraba y no sabía cómo actuar.
Recientemente he pensado en tus razones para huir tan rápido, en la negativa a que sucediera algo en contraste con las palabras lindas y ese intento tuyo de hacernos más cercanas. Siempre pensé que era un interés amistoso y que lo demás era un extra. Pero me hacías sentir que no, me ocultabas cosas, me hacías preocuparme tanto. Quería protegerte de toda la gente y que nadie te hiciera daño. Amaba ir contigo a todas partes, aunque fueran simples pendientes, la despensa, la comida, a hacer ejercicio o solo caminar por ahí, sentía una conexión tan profunda con cada cosa que hacíamos, en una suerte de plenitud que no había tenido, porque todo lo volvías especial. Quería que te quedaras y cuando intentaba hacer algo más, me alejabas porque no era correcto para ti, aunque tú misma lo buscaras, porque eso me dabas a entender. De alguna forma me saboteaste, me hiciste sentir mediocre e insuficiente. Me llene de enojo contra quienes preferías en lugar de mí. Y no podía creer que tan rápido pensaras en casarte y tener hijos. Pensaba en cada cosa que me decías que hacías con alguien más, e incluso viviéndolo en persona no pude más que voltear hacia otro lado y esperar a que te fueras porque ya me hacías bastante daño.
A la distancia fue peor porque tus recuerdos se quedaron, y el celular no dejó de recordarme todo lo que nunca fuimos y lo que yo sentí que perdí.
Al final intenté que me dijeras lo que tú sentías y parecías corresponder pero no sé si solo decías lo que yo quería escuchar. Ha pasado un año ya y pensé que habría superado del todo la situación alejándome por completo porque no podía verte más con él. Sin embargo, aún sucede, no perdí tanta pista de tu existencia, siento que aún me duele pero haber estado tan cerca de ti realmente me pegó. Y no sabía porque estabas tan cerca pero me esforcé bastante para no meterme en tu vida.
Últimamente solo sentía que a lo mejor me necesitabas, que te veías mejor conmigo y que podía hacerte más feliz.
En las noches pensaba que era lo que me hacía falta, o que pude haber hecho diferente para que todo funcionara, para que no te fueras. Pero tengo que acudir a mi ego herido que me dice que nunca me necesitaste, que esa ilusión era solo mía y que es mejor dejarte en paz. Sin embargo, no he perdido del todo ese ego que dice que lo nuestro era diferente, que era más intenso y que ni siquiera tú aún lo puedes apagar.
Lo tengo más claro ahora, sentí que siempre íbamos a estar juntas pero noto una tensión descomunal desde hace un tiempo atrás, que no le encontraba razón y quería justificar con amor. No sé por qué, eso es lo cierto, pusiste un muro frente a nosotras y no nos podemos comunicar. Siempre que intente decir o hacer, terminé carcomida por una historia que no era mía y que ni siquiera me incluía. Me duele, porque me pesa y siento que es mi culpa, que nunca súper decirte lo que sentía o lo que pasaba. Tal vez incluso te llegué a idealizar de alguna manera y solo esperaba una correspondencia. Ahora tengo claro que solo fui un momento, un pasaje y aunque quisiera que hubiera durado para siempre, no quisiste guardarme en donde yo quería quedarme. Te alejaste, te fuiste y cuando te quise decir que no lo hicieras fingiste no escuchar nada y me dejaste ahí. Los temas se volvieron superficiales, sobre el clima, o la ropa o cualquier cosa que no implicara emociones. Te distanciaste de mí, tu ausencia se notaba hasta en mensajes, pasaban días y contestabas con cada vez más frialdad porque habías encontrado un lugar en donde ya no me necesitabas. Así que solo me desaparecí.
Cada día que pasó quise hablarte pero ya no tenía sentido porque lo que me iba a encontrar, era ese muro que habías puesto. Después de un tiempo comencé a pensar, que tal vez había crecido lo suficiente como para soportar, tan solo para intentar una vez más volverte a hablar, y saber si seguía un muro o si te volvería a encontrar.
