Estoy consciente de mi posición desde hace mucho tiempo. Tal vez acostumbro dejarme llevar por las circunstancias y simplemente disfrutar; es algo que definitivamente forma parte de mí. No hay día que no haya aprovechado, como si supiese que todo va a desaparecer mañana. Y sé que puedo hacer mucho más, pero llegué a un punto de felicidad que solo me permitia aferrarme a cada momento, incluso a mí misma.
Todo ha parecido un sueño, como si cada cosa que desee en mi vida lo tuviera desbordándose por encima de mí. Y vaya que lo disfruté. Estoy consciente de mi posición desde hace mucho tiempo; sé que no soy precisamente lo que querías, o al menos hay una suerte de polos opuestos entre nosotros, no creo que algún día entiendas mi manera de vivir, y por mi parte te entiendo un poco más, y eso lo vuelve aun más triste. En esencia sé lo que quieres, y he estado dispuesta a hacerlo por ti, pero tú nunca vas a ser feliz. Te encantan los extremos porque crees que ahí vas a lograr sentir algo al fin, pero no es así; si no valoras los pequeños momentos, ni aventándote de un avión vas a encontrar lo que buscas. Entiendo la vida que quieres llevar; no me parece mala, pero ni siquiera así te sentirás mejor porque lo que te hace falta es disfrutar la vida, tu presente, la existencia misma; no es cuestión de conformidad, es cuestión de enfoque, y tú siempre te vas a quejar.
Supongo que te he querido mucho desde hace un tiempo, eso me permite entender, así que me aprovecho, me aprovecho del tiempo que es mío, de lo que he querido y tenido, y hasta el momento en que me pertenezca, yo no lo voy a soltar. Estoy consciente de mi posición desde hace mucho tiempo; sé que no soy precisamente lo que querías, o al menos hay una suerte de polos opuestos entre nosotros y no creo que algún día entiendas mi manera de vivir. Yo he hecho lo que he querido, y eso ha implicado estar contigo, en lo bueno y en lo malo, aunque no me vaya a durar.

Tienes razón, es cuestión de enfoque.